Mi vecina de cincuenta y monedas, vive sola. Tiene dos gatos ( como era de esperar) y cara triste. Cuando recién se mudo , nos cruzamos un par de veces yendo con la bolsa al cuartito de basura, este lugar y el ascensor a falta de los famosos “amenities” son los lugares en donde se puede conocer a la gente de este edificio. La verdad es que prefiero el ascensor a una imagen tan lamentable como la de alguien parado con la bolsita de basura en la mano( siempre me pregunto donde habrá quedado el negocio de la fabricacion de bolsas de residuos si todos usamos las del supermercado)
Susana, vamos a llamarla asi porque realmente no tengo idea de su nombre ni me importa , vivio hasta hace un año en el piso de abajo. Cada dos pisos hay un cuartito de basura en un costado del descanso en la escalera. Hace mucho tiempo , una noche escuche ruidos en el pasillo fuera de casa, no se porque abri la puerta, supongo que para poder contar después todo esto… al hacerlo y asomarme vi la sombra de alguien que parecía escaparse por la escalera. Cerre mi puerta, al rato volvi a escuchar lo mismo, volvi a abrir y la sombra volvió a escaparse. A la tercera vez , y no se porque uno espera a la tercera vez para todo, decidi correr a la sombra. Al hacerlo encontré a Susana mirándome sin saber que decirme , sosteniendo sus pantuflas , una en cada mano. “ fui a tirar la basura “ me dijo. Ah , conteste. Miedo , la vecina me dio miedo, ¿ que hacia con las pantuflas en la mano? Al dia siguiente encare al portero ,” escúchame una cosa Luis, esta mujer estaba corriendo por las escaleras , escondiéndose y con las pantuflas en la mano “ Juro, que no esperaba explicación y mucho menos la que me dio . “ ah si, siempre hace los mismo, estuvo saliendo con el del tercero A ( el tercero es mi piso) y de noche va a espiarlo por la cerradura, el ya lo sabe….”
A partir de ese dia , Susana me dio pena, me la imagine con el corazón roto, sola con dos gatos y las dos pantuflas. Al cruzarnos en el cuartito de basura , ella bajaba la cabeza , seguramente avergonzada por aquel dia. Hace unos meses se mudo a mi piso, y el vecino al catorce….
De a poco , la vecina se convirtió en una especie de comida pesada que hacia que me costara dormirme. Hubieron muchísimas noches en las que quise montar guardia para ver quien salía de su casa , pararme a mirar por la mirilla no me convertia en la loca de las pantuflas. Si, igual es una triste imagen , en la que todos ustedes me habrían acompañado si hubiesen escuchado lo que yo escuchaba. A lo mejor era el del 14 , o el ferretero de al lado con quien la vi varias veces hablando, ¿y si era el mismísimo Luis? ¿ Como era posible que Susana fuese tremenda desenfrenada? En la oscuridad de la noche, los gritos de la vecina me hacían re cuestionarme algunas cosas, Susana al parecer la pasaba bomba. Confieso que empece a saludarla ya no con lastima sino con un poco mas de respeto.
Hasta hace unos días en los que coincidimos una madrugada en el cuartito de la basura. Susana con sus pantuflas puestas y su puerta entreabierta por la cual se escuchaban todos los sonidos de una película porno. Le señale la entrada, mas precisamente el sonido que se escuchaba y le pregunte “ te anda bien el cable a vos no? “ “ si, si “ contesto mirando para abajo. Entre a mi casa con la frente en alto . Jamas me pidan que me compre un gato.